Aunque estaba exhausta, Sara no logró dormir bien después de todo lo que había ocurrido en la madrugada. El sueño llegaba en fragmentos cortos e inquietos, interrumpido por recuerdos que insistían en volver, tanto que, incluso antes de que saliera el sol, ya estaba despierta.
Sentada cerca de la ventana, con la mirada perdida en el cielo aún oscuro allá afuera, estaba sumergida en sus pensamientos. El hecho de que Lorena hubiera aparecido allí, en el apartamento, e intentado matarla mientras do