Las palabras llegaron directas, sin ninguna preparación. Por un instante, Renato quedó completamente en silencio dentro del coche; su corazón se apretó de una manera extraña, difícil de explicar. Incluso ante todos los problemas que Lorena había causado, incluso con toda la rabia que aún sentía por ella… jamás desearía algo malo para un niño inocente.
—¿Cómo ocurrió eso? —preguntó, todavía intentando entender.
Del otro lado de la línea, el médico mantuvo un tono profesional.
—Señor Salles, adem