Al final la regla me tardó en llegar una semana más y eso me puso de un humor de perros. Enzo se tuvo que dar cuenta al momento porque aúnque estábamos algo distanciados, eso no quitó que mi temperamento fuera el regular. Hasta esa mañana.
Me pasé la noche entera revolviéndome de dolor en la cama y no pude dormir más allá de las cinco de la mañana y me tiré horas y horas dándo vueltas por la mansión, rebusqué pastillas que no encontré y para las diez de la mañana estaba encogida en un taburete