Enzo llegó el sábado por la noche, cené a solas y cuando estaba tirada en el sofá viendo una película, me deslumbraron las luces de un coche entrando en la propiedad. Pasó la rotonda y cuando vi a Enzo bajar através de las grandes ventanas tintadas, me sentí de lo más inquieta. Habían sido unas vacaciones medianamente sola bastante raras. No podía esperar a ir el lunes al médico porque seguía sin bajarme la regla y no podía estar tranquila.
El coche volvió a arrancar y el sonido del motor me de