Chris escuchó con atención el relato de Harper, que le contó cómo Sheyla la había hostigado y manipulado, y cómo sospechaba que hacía lo mismo con Cecilia. Al principio, Chris no podía creer lo que oía y soltaba improperios entre dientes, pero luego su expresión se tornó en una de repugnancia.
—Harper, esto es muy grave… ¿cómo has aguantado tanto sin decir nada?
—No quería causar problemas. Pensaba que lo mejor era seguir adelante por el bien de la empresa, y reconocía que Sheyla había sido una