Brake se recuperó rápidamente de la herida de bala, gracias a la intervención de los médicos y a la fuerza de su voluntad. Aunque estaba bajo custodia policial, le permitieron recibir visitas en el hospital. Harper y Hannah, la hija de Harper de seis años, que ya consideraba a Brake como un padre, iban a verlo todos los días.
—Hola, papá —le dijo Hannah, abrazándolo con cariño.
—Hola, princesa —le dijo Brake, besándole la cabeza.
—¿Cómo estás hoy? —le preguntó Harper, sentándose a su lado.
—Mej