—Todo perfecto. Tom se quedó en casa con su abuela. Ella se ofreció a hacerse cargo de él desde temprano. A Dorothea le fascina mimarlo—dijo Nellie, y sus ojos destellaron—. Con lo que cobran las niñeras, siempre que podemos contamos con ella. Nos ahorramos un dineral.
—Nellie—dijo Lucas, jalándole de la mano—, ¿te apetece ver las espadas antiguas? Hay una colección impresionante en una vitrina por allá.
—Claro—dijo Nellie con una carcajada—. Perdonen, chicos. Ya volvemos.
—Ah, Hannah debe esta