Todavía estaba oscuro afuera de la casa cuando Maia despertó. A su lado, Théo dormía tranquilamente, con los brazos alrededor del cuerpo de ella. Solo una pequeña rendija de luz, que venía del baño, iluminaba el cuarto. Eso era más que suficiente para que un sentimiento le subiera al pecho. No podía creer lo que los dos acababan de hacer en aquel cuarto, no podía creer que ella y Théo realmente consumaran aquel matrimonio de mentira. Mientras cerraba los ojos e intentaba respirar hondo para man