El restaurante que había reservado para cenar con Maia quedaba en la azotea de uno de los edificios más altos de la ciudad; coincidencia o no, el edificio pertenecía a uno de los hoteles que más le gustaba frecuentar cuando quería salir de la rutina con alguna de sus amantes.
En su mente, si todo salía bien esa noche, ya la llevaría a una de las suites que más le gustaban y allí consumaría de una vez el deseo loco e incontrolable que sentía por ella. Pero sabía que, para realizar su deseo, tend