Quien viera aquella escena no podría descifrar lo que estaba sucediendo. Stefani estaba arrodillada frente a los pies de Maia, mientras Théo parecía una fiera rabiosa, que atacaría en cualquier momento si ella no hacía lo que él acababa de exigir.
—Pídele disculpas inmediatamente, Stefani, o sufrirás graves consecuencias.
—No es para tanto, no hice nada malo. —Hablaba con voz melosa, como si fuera la víctima de la historia.
—Escucha aquí. —La sujetó por el cabello. —No voy a repetirlo dos veces