34

Cuando despertó por la mañana, Maia se dio cuenta de que Théo ya no estaba en la cama. Escuchó el ruido de la ducha y presumió que él estaba bañándose. No tardó mucho; él salió de allí, del mismo modo que solía hacer, con la toalla envuelta en la cintura, dejando sus músculos a la vista. Por más que quisiera disimular, siempre terminaba admirando más de la cuenta.

—Buenos días, Maia. —Su voz era suave y no parecía estar de mal humor.

Lo cual le resultó extraño, ya que la noche anterior los dos
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Elda Marquezya esta chillando la viborita
Escanea el código para leer en la APP