Esa noche no durmió.
No porque no pudiera.
Sino porque ya no quería seguir postergándolo.
Alejandra se quedó sentada en la cama durante horas.
Con la carpeta entre las manos.
Con la mente llena.
Con el corazón… demasiado consciente.
Ya no era duda.
Ya no era confusión.
Era una decisión.
Porque por más que lo intentara…
no encontraba la forma correcta de decirle a Sebastián.
No existía una manera sencilla.
No existía un momento perfecto.
No existía una reacción predecible.
Solo había posibilidad