Marcos estaba afuera cuando ella llegó. De pie junto a la entrada con las manos en los bolsillos y esa expresión suya que ella nunca le había visto — no la honestidad seca de siempre, sino algo más quieto debajo. El tipo de quietud que tienen las personas cuando acaban de ver algo que no pueden procesar del todo.
—¿Cómo está? —dijo Valentina antes de que él pudiera hablar.
—Vivo. —Marcos le sostuvo la puerta. —Inconsciente.
Entraron. El pasillo de urgencias olía a antiséptico y a café frío, y l