El pasillo del hospital estaba casi en silencio, solo roto por el murmullo distante de enfermeras y el retumbar apagado de un carrito metálico en movimiento. Sin embargo, aquel silencio frágil se quebró en cuanto la voz de Liam se elevó, cargada de incredulidad y un dolor que apenas sabía disimular.
—¡Padre! ¿De verdad? ¿La prefieres a ella sobre mí?
Sus palabras resonaron con una mezcla de rabia y desaliento. Sus ojos estaban vidriosos, no solo por la bebida que había tomado para darse valor, s