Capitulo —La Reunión
El edificio le devolvió a Carolina un eco distinto apenas cruzó la puerta de entrada. Debía seguir fingiendo para que nadie se diera cuenta de que veía.
No era el sonido de la empresa. Era el de las miradas que no podía dejar que descubrieran que ya no estaba ciega como creían.
Tacones que se detenían. Teclados que callaban. Respiraciones contenidas.
Carolina caminó despacio, con los lentes oscuros puestos y la mano apoyada en el brazo de Ignacio Vera . No necesitab