El aire parecía volverse espeso, como si se hubiera detenido por completo, inmóvil, suspendido en un instante de desesperación.
La mención de Annia lo hizo todo aún más doloroso, más profundo, como si el pasado de Mateo estallara en su rostro.
Beth sintió cómo el dolor en su pecho se multiplicaba, se expandía hasta apoderarse de su mente, de su cuerpo.
De pronto, Mateo se abalanzó con furia, saltando hacia Andrea en un impulso desesperado.
Los ojos de Beth se abrieron con horror, un grito escapó