—¿Vas a chantajearme con un hijo para que me case contigo? —su voz sonó grave, tensa, como si las palabras le costaran más de lo que quería admitir.
Beth lo miró fijamente, su respiración un poco entrecortada, como si el peso de la situación la aplastara.
Bajó la mirada, su rostro reflejando una mezcla de vulnerabilidad y determinación.
—Sí, lo haré —respondió con una calma tensa, sus palabras colisionando en el aire, pesadas, imponentes.
Un destello de duda cruzó los ojos de Mateo, pero en cuan