Fernanda llegó a casa después de un largo día, sintiendo el peso del embarazo en cada paso. El aroma de especias y caldo caliente llenó el ambiente, envolviéndola en una sensación de calidez y hogar. Caminó hasta la cocina y se encontró con Matías de espaldas, moviendo una cuchara dentro de una olla humeante. Sonrió sin poder evitarlo.
Se acercó a él y, sin decir una palabra, rodeó su cintura con sus brazos, apoyando la mejilla contra su espalda. Matías dejó escapar una leve risa y se giró levem