—Papá, el bebé de Beth ya nació —dijo Humberto, acercándose a su padre con el celular en la mano. Usaba un perfil falso para seguirla en redes sociales.
El hombre observó la pantalla y sonrió con malicia, una expresión oscura que helaba la sangre.
—Se ha llegado el momento, Humberto —susurró, con voz venenosa—. Ahora pasamos al siguiente plan.
Humberto tragó saliva. A pesar de todo, había aprendido a temer a su padre.
—¿Qué haremos?
El hombre cruzó las manos con calma inquietante.
—Primero, el p