En el centro comercial.
La atmósfera estaba impregnada de la vibrante energía de un lugar lleno de compradores apurados, pero para Matías, todo parecía nublarse a su alrededor.
Fernanda descendió del auto con una elegancia casi irónica, un aire de desprecio en su porte que él ya conocía demasiado bien.
No le gustaba, pero no podía evitar mirarla.
Era como si estuviera decidida a demostrarle que lo podía destruir de la manera más sutil: con su indiferencia y su ostentación.
Sin decir palabra, ell