Laura fue llevada por la policía, su rostro pálido reflejaba el miedo de haber caído en sus propias mentiras.
El peso de lo que había hecho comenzaba a hundirla, pero ya era demasiado tarde para arrepentirse.
Mientras la arrastraban por los pasillos de la comisaría, las puertas de la familia Savelli se cerraban tras ellos, sellando un destino irreversible.
Mateo y Beth se acercaron rápidamente a Giancarlo y Roma, sus ojos llenos de pánico y preocupación.
—Papá, mamá… ¡Debemos ir al hospital! Mat