68. El vigor de mi jefe
POV SABINE DUPONT
Tal y como se ha vuelto rutina en las últimas semanas, los viernes terminan siempre en el mismo lugar: el departamento de Aiden. No es un acuerdo, ni un compromiso, ni mucho menos una relación… al menos no una que hayamos nombrado.
Él sigue siendo mi jefe, el socio de mi tío, y yo continúo siendo su asistente, la mujer que debería mantener una distancia prudente, profesional, intocable.
Pero cada viernes esa línea se diluye con la misma facilidad con la que él me toma de la cintura y cierra la puerta tras de mí.
Lo nuestro es peculiar, intenso, casi clandestino. Ninguno lo dice en voz alta, pero los dos entendemos que lo que compartimos se sostiene en una mezcla peligrosa de compañía, deseo y silencios.
Yo disfruto del modo en que me mira, del modo en que me toca… y él parece disfrutar cada instante en el que dejo de fingir que no lo necesito.
A veces me remuerde la conciencia cuando les miento a mis tíos acerca de mis supuestos viajes de fin de semana. In