69. Como aire para respirar
POV AIDEN LEFEVRE
No cabe duda de que el tiempo pasa más rápido cuando estás bien acompañado.
Llegué a este país con el corazón hecho trizas, con el alma arrepentida y un peso en la conciencia que no me dejaba dormir. Sin embargo, este primer mes aquí… me ha devuelto algo que creí haber perdido para siempre: la sensación de estar vivo.
Y en parte se lo debo a Sabine.
A esa jovencita que, sin proponérselo, me ha inyectado un vigor inesperado, un entusiasmo que resurge cada vez que sonríe o me mira con esos ojos que parecen observar más de lo que dice.
Sé que ella no quiere hablar todavía de una relación estable.
Lo respeto.
Para Sabine todo esto es nuevo; ninguno de los dos conoce aún demasiado del pasado del otro. Pero he estado pensando que quizá sea yo quien deba dar el primer paso. Decirle que, más allá de la nostalgia o el confuso alivio del amor, lo que me ata a la fotografía guardada en mi escritorio es únicamente culpa.
A Irene le debo más de lo que jamás podré pagar