28. Fuego y dominio
POV ALESSANDRO BALESTRI
Sus ojos me buscaban, vulnerables y rendidos, y en ellos vi cómo mi presencia podía consumirla por completo. La química entre nosotros no era solo deseo; era una fuerza que nos arrastraba, implacable, un juego de control y entrega del que ninguno de los dos podía ni quería escapar.
No había suavidad en mi hambre; la necesitaba, la reclamaba, y ella lo sabía.
La dejé recuperarse del intenso éxtasis que mi boca le provocó, y mientras su respiración aún temblaba, me d