Veinte.
Anastasia escuchó la voz desde el cubículo del baño y entró en pánico, por un momento se sintió expuesta y temió lo peor, no podía dejar que las cosas simplemente acabaran así con ella siendo descubierta de una forma tan lamentable.
— ¡Aquí estás! — Resonó en todo el baño. — Santos cielos, Gina ¿Dónde te habías metido? Las personas que estábamos esperando ya llegaron y preguntaron por tí.
Gina, sin quitarse la sensación extraña de la boca se miró en el espejo una vez más, pero la puerta del cub