ENFRENTAMIENTO.
Marcos salió de la habitación, bajó al despacho y, con una empleada, envió a llamar a Emma. Cuando ella supo que Marcos la esperaba en el despacho, bajó a toda prisa. De la misma forma, abrió la puerta y, emocionada, se adentró en el lugar. Antes de que llegara a él, Marcos levantó la mano en señal de que se detuviera.
—Ves ese cheque sobre la mesa —dijo Marcos. Emma bajó la mirada—. Tómalo y vete, hay suficiente dinero como para que tengas una vida digna en París.
—¡No quiero irme! —Marcos ap