Sandro escuchó su chilleroa con una sonrisa de satisfacción en sus labios.
« Su esposita estaba celosa.No, más que celosa. Estaba emputada a más no poder.»
Se le llenaron los ojos de lágrimas y en su cara se reflejaron todas sus emociones, mientras la contemplaba como si estuviera viéndola por primera vez.
Ella lo amaba. Un enorme alivio lo recorrió. Hasta ese momento había creído que ella sólo amaba a Sander y que de él disfrutaba el sexo, pero viéndola enrojecida de furia y descontrolada, co