51. El misterioso Rey lobo
Mientras emprendían el camino de vuelta, Aelina no pudo evitar observar de reojo a Valdimir. El imponente Rey Lobo cargaba con todas las compras, su pelaje oscuro contrastando con los coloridos paquetes que llevaba encima. La escena tenía un toque tan incongruente que Aelina tuvo que morderse el labio para contener una risita.
Reuniendo valor, se atrevió a preguntar con un tono que bailaba entre la curiosidad y la diversión:
—Se nota que eres un experto llevando mercancía, Valdimir. ¿Así eras co