52. Cercanía peligrosa
El aire entre Aelina y Valdimir se espesaba con cada segundo que transcurría, cargándose de una energía casi eléctrica que parecía estremecerse en el espacio que los separaba. Con pasos calculados y lentos, Valdimir se aproximó a ella, acortando la distancia hasta que apenas unos centímetros los separaban. Con un gesto sorprendentemente delicado, tomó el mentón de Aelina entre sus dedos, inclinándose ligeramente para que sus rostros quedaran a la misma altura.
Aelina permaneció inmóvil, su mirad