162. Revelaciones en el palacio detenido
El castillo, sumido en un silencio sobrenatural, se alzaba como un gigante de piedra dormido. En sus pasillos y rincones el tiempo se había detenido, creando un mundo de estatuas vivientes y momentos congelados. En medio de este lienzo inmóvil, Valdimir y Aelina se movían con suma tranquilidad, con sus figuras envueltas en un suave resplandor que los distinguía del resto del mundo paralizado.
Luego de oír la propuesta de su esposa, Valdimir exhaló pesadamente, cediendo ante la curiosidad insacia