104. Entre Lobos y Cadenas
Antes de que Aelina pudiera procesar esta revelación que ella recordó que el Rey Lobo le dijo en una ocasión que ella ignoró porque no le creía, pudo ver ahora como el recuerdo se desvaneció como humo en el viento. En ese instante, la escena cambió, mostrando ahora a un Valdimir más crecido, aparentando unos doce años. Su cabello, ahora tan largo que le llegaba a la cintura, le daba un aire etéreo y delicado que contrastaba cruelmente con las cadenas que lo aprisionaban.
Un grillete en su cuello