En aquel entorno, pocos ídolos bajaban al barro para pelear públicamente; la mayoría se limitaba a avivar las disputas entre sus fans y, luego de que todo estallaba, se mostraban conciliadores... o le añadían más gasolina.
La reacción de Serena fue muy diferente: se enfrentó cara a cara, lo que suele exponerte al odio. Pero esta vez, sus seguidores estaban fuera de sí.
Cualquier admirador se hubiera enfurecido al ver a alguien replicando exactamente a su ídolo y, encima, ridiculizándolo con iro