Tardaron casi dos horas en llegar al restaurante.
Cuando vieron al hombre que los esperaba al otro lado del salón, Petrona soltó una exclamación:
—¡Madre mía! ¡Qué guapo! ¿También es actor? Si ese hombre saliera en la pantalla, arrasaría en todo el país.
Serena, al escucharla, tocó discretamente su bolso.
Perfecto.
El spray antiacosadores había sido un desperdicio.
Quién iba a imaginar que tendría que usarlo... contra su propio jefe.
El día estaba algo frío. Esteban vestía un abrigo negro largo