Luisa miró a Serena con cautela, casi con miedo de la respuesta:
—Serena, ¿qué te pasa? ¿Es que ellos te hicieron algo? ¿Te intimidaron?
Serena cerró los ojos suavemente.
No, no le temía a Lorenzo ni a Cloris.
Solo quería evitar que ella y sus amigos terminaran atrapados en el trágico destino que el libro había marcado para ellos.
Cuando todo se vino abajo para Serena, Luisa y Donato, los tres apenas pasaban los veinte años.
Deberían haber estado disfrutando de la mejor etapa de sus vidas, pero en cambio, la historia los empujó directo al final.
—Luisa —dijo Serena en voz baja—, ¿alguna vez has querido hacer algo diferente? ¿Algo solo para ti?
Luisa se quedó un momento en silencio.
—¿Algo que quiera hacer...? —repitió, como si la idea la tomara por sorpresa.
Pensó durante mucho rato. Y aun así, todo le seguía pareciendo un gran vacío.
Nunca había sabido qué quería hacer con su vida. Serena le había salvado una vez, así que decidió seguirla.
Desde entonces, hizo todo lo que Serena le p