Era de noche.
Esteban estaba de pie junto a la ventana panorámica, observando las luces de la ciudad que parpadeaban en la oscuridad.
Ted entró en silencio en la habitación, llevando un vaso de agua y unas pastillas en una bandeja.
—Señor Esteban, debería descansar ya —le recordó con tono sereno.
Esteban siempre había tenido problemas para dormir. De hecho, sus problemas iban mucho más allá del insomnio.
Ted lo sabía perfectamente. Después de tantos años a su lado, había presenciado todos los a