El jefe la había salvado de una situación desesperada, y Serena estaba sinceramente agradecida.
Se subió al coche y se abrochó el cinturón de seguridad mientras murmuraba:
—Gracias... muchas gracias.
Las relaciones entre nueras y suegras ya eran complicadas de por sí. Pero Blanca no era una suegra común. Era la abuela de su suegra. Y ni siquiera era su abuela biológica.
Serena lo tenía claro: Blanca era una mujer con muchas cartas bajo la manga. Frente a Esteban mostraba una cara, y cuando se d