El rostro de Alba se desencajó al instante que lo escuchó decir eso.
—¿De verdad me dejarás libre?
Él la miró con tristeza, estaba desconsolado.
—Sí, eso es lo que querías, todo este tiempo luché contra ti, pero en realidad, nunca fuiste mía.
Él salió de la habitación, ella sintió como si algo en su interior se estuviera rompiendo. Un sollozo escapó de sus labios.
—No era lo que quería, ¡No así! —exclamó llorando.
Alba corrió a tomar su maleta, la preparó a toda prisa, pero al abrir el caj