Evan supo pronto que Alba estaba en un lujoso restaurante de la ciudad.
Entró al restaurante, fue bien recibido y pagó a un mesero para que le diera acceso a la mesa, justo detrás de donde estaban Alba y Arturo. Casi enloquece al verlos, pero se mantuvo tranquilo. Ellos no notaron su presencia, estaba dándoles la espalda, podía escuchar toda la conversación, controlaba su rabia a como podía.
—¿Y a qué hora llegará Frida? —preguntó Alba.
—Pronto, ella debe estar por llegar, no se preocupe, a