Evan fue a la prisión, cuando vio a Raúl a través del cristal, estaba en la sala de visitas.
Su mirada era decepcionada, no podía creer que él hubiese llegado tan lejos.
—Evan… —dijo con mirada deprimente
—¿Cómo pudiste llegar hasta aquí, Raúl? He pensado en ti, pero no encuntro ninguna explicación válida. ¿Querías dinero? ¿Por qué no fuiste abierto conmigo? Pude haberte dado lo que querías, si una sola vez hubieses sido sincero conmigo, pero elegiste este camino, no hay un retorno.
—¡Perdón