Seis meses después.
Piama y Raúl daban vueltas, habían pagado mucho dinero para que todo se hiciera como quisieran, pero no sabía si tendrían algo de buena fortuna.
Por la madrugada en la mansión, los golpes secos en la puerta, hicieron que Evan se levantara preocupado, Alba se irguió confundida, él abrió la puerta.
—¡Señor, ha ocurrido una tragedia! ¡Un hombre fue asesinado! —exclamó un empleado.
Evan se congeló, Alba intentó levantarse, él tomó la pistola que, de ahora en más, tenía en su