POV ARES.
—¡Hijo de perra!
Hago una mueca ante el grito de Helena.
Sus lágrimas ruedan mientras me golpea.
—Lo siento.
—No, ¡lo sientas porque te voy a arrancar la cabeza y mandarla a la tumba!
Resoplo.
—Idiota, te he llorado como una desgraciada.
—Helena.
Cillian interviene.
—¡Cállate! —señala a mi hermano —esto no se hace.
—Cillian no sabía nada hasta hace un par de días —murmuro.
—Además, te expusiste ante esa demente.
Secunda Cillian.
—Esa demente tena a mi hija.
—Debiste decirnos.
—No habí