Él es la única constante en mi vida.
Mi amor por él nunca ha disminuido y nunca me he sentido más cómoda que acostada desnuda en su brazo, envuelta fuertemente en un abrazo que ha comenzado a reparar mi corazón roto.
No todo es perfecto. Superar el duelo lleva tiempo, pero no negaré que, por primera vez en mi vida, siento que estoy donde realmente pertenezco.
Este es un hombre que nunca se ha apartado de mi lado, ni obstaculiza mi necesidad de crecer. ¿Quién comprenderá esta necesidad insaciabl