—¿Cómo estás, cariño?— Luna pregunta desde el otro lado de la cabina, apretando suavemente una de mis manos. Ella me invitó a almorzar hoy, y aunque ninguna parte de mí quería estar aquí, en ningún lugar en este momento, no podía rechazarla. No sólo porque su marido es un capo de la mafia, sino porque es familia.
Aunque distante. Quizás lo he visto a él y a su hermano Ivan tres veces, pero de todos modos tenemos la misma sangre. Y esto es lo que hacen los familiares en momentos como estos, pue