Todos giraron la cabeza al mismo tiempo. Felipe apareció en la entrada, aún con el abrigo puesto y el gesto tenso.
Había conducido hasta allí casi sin pensar. Las noticias del día habían sido particularmente brutales y, aunque Rowan había dejado claro que no quería hablar del tema, él no podía quedarse de brazos cruzados.
—Vine a ver cómo estaba Rowan. —Explicó sin rodeos.
—Curioso. —Lily soltó una risa amarga y se cruzó los brazos. —Porque aquí a quien están acribillando es a Elara, no a Rowan