Inscripción.
Stella apartó la mano de Sebastián de su rostro con indignación que se reflejaba en cada centímetro de su rostro tenso.
Sus ojos, que alguna vez habían mirado a ese hombre con amor incondicional, ahora solo revelaban un rechazo inmenso.
—No quiero que me reconquistes, no quiero absolutamente nada de ti, ni tus palabras, ni tus promesas vacías, ni tus gestos teatrales que llegan demasiado tarde. Solo quiero el divorcio.
—Pero si quieres perder el tiempo tratando de reconquistarme en esos do