Entre la vida.
Anderson subió al coche con una angustia que le oprimía el pecho como un puño invisible.
Sus manos temblaban ligeramente mientras introducía la llave en el contacto.
Salió del estacionamiento con la intención de buscar a su hermano, cobrarle lo que hizo, aquella traición que había destrozado su matrimonio y sembrado la semilla de un rencor que crecía día tras día como una enredadera venenosa en su interior.
Tenía planeado después de confrontar a Pablo y Mario, buscar a Mayra y pedirle perdó