Despido, resistencia.
Después de sus días de descanso, Mayra regresó al hospital con la misma actitud de siempre, mentalmente preparada y decidida a ignorar cualquier agravio o comentario hiriente que pudiera provenir de Anderson.
Las paredes blancas del corredor principal le dieron la bienvenida mientras avanzaba, respirando el característico aroma a desinfectante que impregnaba cada rincón del edificio sanitario.
El reloj marcaba las siete en punto de la mañana cuando cruzó las puertas automáticas, con su unif