No sé amar a medias.
Gabriel seguía abrazándola, aunque su cuerpo estaba tenso como una cuerda a punto de romperse, su mente girando sin control, atrapada en un remolino de incredulidad y miedo.
“Morí y volví de la muerte... ya lo viví”
Esa frase retumbaba en su cabeza una y otra vez, absurda y extraordinaria, como un eco que no encontraba salida.
Durante un instante quiso creer que era una metáfora, una forma dramática de describir el dolor que Isabella había vivido junto a Sebastián, pero algo en su voz, en la fo