El cuerpo de Julieta temblaba violentamente y no podía respirar debido a la falta de oxígeno en su cerebro. Había querido defenderse, pero en el instante en que vio los ojos sombríos de Leandro, se desesperó hasta el extremo. Fue como si su corazón se hubiera hundido en el frío hielo.
Basta, olvídalo.
Estaba cansada. Además, morir a manos de Leandro no parecía tan malo.
Había vivido gracias a él y había muerto gracias a él, era una vida que ella le había devuelto.
Así que cerró los ojos lentamen