¿Fría?
Julieta no pudo evitar resoplar al oír esta palabra. La poca emoción y ansiedad que había en su corazón desapareció al instante.
Si se hablaba de frialdad, ¿quién podía ser tan frío como él? ¡Era simplemente ridículo!
Ella contuvo el odio, torció la cabeza, le miró, y le dijo fríamente:
—Señor Cisneros, gracias por salvarme, pero como la enfermera ha dicho que está bien, no es que sea fría exactamente.
Leandro se quedó en silencio por un momento. Frunció fuertemente sus finos labios, y d